Hechos: El demandante es un taxista de 38 años. Al finalizar su turno, aparcó su vehículo en el garaje de la central y se dirigía a pie hacia la oficina. Otro vehículo entró en el garaje a una velocidad excesiva y derrapó sobre un charco de aceite que había dejado el propietario del garaje. El vehículo empujó al demandante contra la pared del garaje, fracturándole la tibia y el peroné izquierdos y provocándole una cojera permanente.
Los demandados alegaron que existía una salida segura del garaje y que el demandante era responsable de haberse puesto en peligro. Además, los demandados presentaron un vídeo de vigilancia en el que se veía al demandante practicando deportes recreativos.